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Blog

Las "marías"

Educación

Recién estrenado el nuevo gobierno, se inicia la clásica liturgia de analizar a las personas seleccionadas y los proyectos de futuro que tratan de emprender. No pretendo hablar de opciones políticas, que para eso ya tenemos una numerosa comparsa de tertulianos y “todólogos”, esos que lo saben todo de todo. Aunque no me queda sino asumir que cuando se opina de estos temas se hace política, y esto es algo a lo que todos los ciudadanos estamos legitimados.

Mi intención es exponer mi punto de vista sobre la situación en que quedan áreas de la política tan importantes como la Educación y el Medio Ambiente. Dejaremos de lado el hecho de que la Economía, tan primordial para todos, queda en manos de alguien que trabajó para quienes generaron la crisis, o que los asuntos de la Defensa serán gestionados por un antiguo fabricante de armas. Pasaremos por alto también que la Ciencia y la Tecnología dejan de tener un ámbito de interés específico, aunque cuesta trabajo no preguntarse qué va a pasar con la pléyade de científicos y laboratorios que se empeñan en sacar adelante interesantes proyectos innovadores, o con esos cientos de “jóvenes, aunque sobradamente preparados” en cuya formación científica se han invertido millones tal vez para nada. Y, por supuesto, obviaremos algo a lo que ya nos tienen acostumbrados unos y otros: para gestionar un asunto no es necesario entenderlo.

La Educación, a cargo de un sociólogo experto en temas de audiencia y mercado, vuelve a compartir espacio e interés con la Cultura y el Deporte, quedando incluso en un segundo plano, a tenor de las primeras palabras del nuevo ministro para quien su primer asunto será ocuparse de la “ley Sinde”. Tengo la desagradable impresión de que por mucho que quiera tratar de convencernos de que su prioridad va a ser la Educación, se verá obligado a repartir sus intereses entre demasiados asuntos ajenos a ella.

En cuanto al Medio Ambiente, del que casi no se habla en las primeras páginas de los periódicos, ya viene siendo tradicional que comparta espacio y tiempo con la Agricultura —lo cual no deja de ser paradójico—. ¿Y qué podemos decir del que será responsable del ramo, un acaudalado político que tiene centenares de miles de euros y no menos intereses en el petróleo? Al menos ya tiene experiencia en hacer frente a las protestas de agricultores y marineros. Y como quienes de verdad se preocupan por las cuestiones del medio ambiente tienen escasa repercusión en la opinión pública, las expectativas no pueden ser muy halagüeñas.

Me queda la sensación de que tanto la Educación como el Medio Ambiente vuelven a quedar relegados a la categoría de “marías”, esas materias de las que hay que hablar de vez en cuando para tener contentos a unos cuantos y poco más.