Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola

Blog

Limerick

Educación

Voy a plantear un juego, y para ello empezaré dando un pequeño rodeo. Limerick es una pequeña ciudad del oeste de Irlanda, capital del Condado del mismo nombre. Por extraño que parezca, guarda una original relación con Cuenca: ambas ciudades tienen una población similar, entre 50.000 y 60.000 habitantes. Pero el juego no se refiere a esta ciudad. Por Limerick pasa el río Shannon, algo más corto que nuestro Júcar, pero el juego tampoco tiene que ver con este río. Shannon es también el apellido de uno de los personajes de El río que nos lleva, novela en la que el gran José Luis Sampedro cuenta las peripecias de un grupo de gancheros. Pero el juego tampoco tiene relación con esta novela. Sin embargo, en ella se menciona una de las plantas más representativas de nuestra Serranía. Y esta planta sí es el centro del juego.

Pero no voy a desvelar su nombre, porque ese es el enigma que podrá resolverse con una especie de acertijo llamado limerick, un poema sin sentido que Gianni Rodari nos enseña a construir en su Gramática de la fantasía. El poema tiene cinco versos: en el primero se presenta al protagonista; en el segundo se indica una cualidad suya, un objeto que posee o una acción particular; el tercero y el cuarto muestran lo que Rodari llama la “realización del predicado”, es decir, lo que hace el protagonista; y en el quinto verso se expone un extravagante epíteto final. Siguiendo este esquema y respetando su rima (AABBA), Rodari nos pone algunos ejemplos como este:

Un señor muy bajito de Hendaya
decidió subir al Himalaya
y se encontró en la cumbre,
bajo como de costumbre,
aquel señor repolludo de Hendaya.

Pues bien, en cierta ocasión presenté al grupo de personas que me acompañaban en un paseo por el monte el siguiente limerick, que ahora propongo para ser descifrado:

Había tres búhos en un fruto
que separarse no podían un minuto.
En agosto sus ojos perdieron
y al seco suelo cayeron.
¡Pobres abatidos búhos los de aquel fruto!

La solución, en una próxima entrada.

Limerick

Divulgación

Voy a plantear un juego, y para ello empezaré dando un pequeño rodeo. Limerick es una pequeña ciudad del oeste de Irlanda, capital del Condado del mismo nombre. Por extraño que parezca, guarda una original relación con Cuenca: ambas ciudades tienen una población similar, entre 50.000 y 60.000 habitantes. Pero el juego no se refiere a esta ciudad. Por Limerick pasa el río Shannon, algo más corto que nuestro Júcar, pero el juego tampoco tiene que ver con este río. Shannon es también el apellido de uno de los personajes de El río que nos lleva, novela en la que el gran José Luis Sampedro cuenta las peripecias de un grupo de gancheros. Pero el juego tampoco tiene relación con esta novela. Sin embargo, en ella se menciona una de las plantas más representativas de nuestra Serranía. Y esta planta sí es el centro del juego.

Pero no voy a desvelar su nombre, porque ese es el enigma que podrá resolverse con una especie de acertijo llamado limerick, un poema sin sentido que Gianni Rodari nos enseña a construir en su Gramática de la fantasía. El poema tiene cinco versos: en el primero se presenta al protagonista; en el segundo se indica una cualidad suya, un objeto que posee o una acción particular; el tercero y el cuarto muestran lo que Rodari llama la “realización del predicado”, es decir, lo que hace el protagonista; y en el quinto verso se expone un extravagante epíteto final. Siguiendo este esquema y respetando su rima (AABBA), Rodari nos pone algunos ejemplos como este:

Un señor muy bajito de Hendaya
decidió subir al Himalaya
y se encontró en la cumbre,
bajo como de costumbre,
aquel señor repolludo de Hendaya.

Pues bien, en cierta ocasión presenté al grupo de personas que me acompañaban en un paseo por el monte el siguiente limerick, que ahora propongo para ser descifrado:

Había tres búhos en un fruto
que separarse no podían un minuto.
En agosto sus ojos perdieron
y al seco suelo cayeron.
¡Pobres abatidos búhos los de aquel fruto!

 

La solución, en una próxima entrada.