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Un doctor en casa

Educación

Voy a descender al terreno de lo personal, aunque es algo que no me gusta hacer. Y, sin embargo, la ocasión lo merece. El pasado 8 de marzo Jaime, mi hijo, presentó su tesis doctoral con un título muy largo que podría resumir en el estudio de los efectos de la contaminación por plomo en la ganadería y la caza mayor del Valle de Alcudia y Sierra Madrona. Y superó la prueba con la calificación “cum laude”. El motivo de sacar a la luz este feliz acontecimiento es doble. Por lado, obviamente el orgullo que sentimos todos en casa al ver el fruto de tantos años de esfuerzo, estudio, trabajo y sinsabores. Por otro lado, el verlo como exponente de esos pequeños oasis de éxito en un inmenso desierto de penalidades por las que estamos atravesando en estos momentos, especialmente los jóvenes.

Conocer la noticia —que lamentablemente me ha pillado más lejos de lo deseado— y desear compartir la alegría con los demás ha sido todo uno. Ahora me ha dado por repasar la trayectoria de Jaime y no dejo de pensar en las ironías del destino. Por razones laborales evidentes, se comenzó a formar en la escuela PÚBLICA rural, para luego recalar a otra escuela PÚBLICA en la capital. De ahí paso a un instituto PÚBLICO y posteriormente a la Universidad PÚBLICA de Castilla-La Mancha. Recuerdo que la familia de algún compañero suyo se negó a enviar a su hijo a esta Universidad porque consideró que tenía escaso prestigio. Ahora me alegro que gente como Jaime estén contribuyendo a desmentir tal creencia.

El siguiente paso, una vez terminada la licenciatura de una sola tacada, fue seguir su inclinación por la educación ambiental y formarse como monitor de actividades juveniles. Pero surgió la oportunidad de completar la formación universitaria con un doctorado de cuatro años, tarea que ha completado felizmente en una institución también PÚBLICA, Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la propia Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades.

He querido insistir en el carácter PÚBLICO de la enseñanza que ha recibido Jaime porque corren malos vientos para ella desde diferentes frentes. Ahora que la escuela rural se encuentra tan denostada —la Consejería nunca ha entendido lo que es un colegio rural agrupado—, ahora que la escuela PÚBLICA parece ser la culpable de todos los males que aquejan a nuestra sociedad, resulta que ha sido capaz de formar a muchos jóvenes como Jaime que están dando ejemplo de superación.

No sabría calcular la inversión que se ha realizado en su larga y minuciosa formación a lo largo de los años, pero sería una verdadera pena que ahora tuviera que seguir los pasos de tantos y tantos jóvenes —y no tan jóvenes— que deben buscar otras oportunidades en tierras lejanas porque aquí no se saben apreciar sus grandes cualidades. Curiosamente, durante la rigurosa entrevista que el tribunal tuvo con Jaime durante la defensa de su tesis, uno de sus componentes le preguntó sobre sus expectativas de futuro en unos momentos tan difíciles como los que vivimos. Su respuesta no pudo ser más realista y sensata: “Lo único que sé es que la semana que viene tengo que ir al Delta del Ebro a coger patos.” ¿Acaso se pueden hacer planes a más largo plazo con la que está cayendo?

Jaime, gracias por servirnos de ejemplo y por hacernos sentir orgullosos. Y perdona a los que nos gobiernan, porque no saben lo que hacen.