Las primeras angiospermas, o plantas con flores, aparecieron en el registro fósil durante el Cretácico Inferior, hace unos 125 millones de años. En el yacimiento de Las Hoyas, se han encontrado fósiles de estas plantas primitivas, como Iterophyllum lobatum y Montsechia vidalii, que muestran adaptaciones a entornos acuáticos y terrestres.